👼 Durante la infancia y adolescencia el cerebro se encuentra en plena construcción: conexiones neurales, circuitos emocionales y mecanismos de regulación aún están en desarrollo. Según el National Scientific Council on the Developing Child de Harvard, “la exposición temprana a circunstancias que provocan miedo persistente o ansiedad crónica puede alterar la arquitectura cerebral” y afectar cómo los niños aprenden, regulan sus emociones o se relacionan con los demás.
Este dato cobra especial relevancia en el contexto de celebraciones infantiles como Halloween, donde disfraces, imágenes de miedo o muerte y la estética de la oscuridad pueden quedar fuera de contexto. Si bien un evento puntual no equivale a un trauma, estudios sobre desarrollo infantil muestran que la exposición repetida o la normalización del terror como diversión durante etapas sensibles puede influir en la percepción de la violencia, la muerte o el miedo.
😇 En este sentido, alternativas educativas, como la celebración de HolyWins en Everest School, buscan ofrecer un camino distinto: diversión con significado, experiencias compartidas y mensajes positivos que refuerzan la autoestima de los niños, su regulación emocional y el sentido de pertenencia en grupo. Durante esta jornada, los pasillos de Primaria se transforman por un día en la entrada al cielo y los niños, disfrazados de santos, se acercan hasta sus aulas, donde San Pedro los recibe, convirtiendo la llegada al colegio en una experiencia distinta, divertida y llena de dinamismo.
🪽“HolyWins se celebra en la víspera de Todos los Santos, transformando los tradicionales disfraces y juegos en una oportunidad para acercar a los niños las historias de santos y figuras ejemplares de la cultura católica, vinculando diversión con aprendizaje y valores positivos” explica Patricia Soroa, psicóloga del departamento de orientación de Everest School.
⭐️ En la práctica, este tipo de propuestas permiten que los niños celebren, se diviertan y formen parte de una experiencia colectiva, sin quedar aislados en decisiones individuales o en tensión con su entorno. Es una manera de acompañar la infancia con conciencia: reconocer que, aunque la infancia enfrenta modas, estímulos rápidos y celebraciones globalizadas, sigue siendo un periodo de enorme fragilidad y plasticidad cerebral, donde lo que “parece inofensivo” también merece atención.
Desde el departamento de orientación añaden “Para un padre o madre que quizá nunca se había planteado estas cuestiones, la invitación es sencilla: no se trata de convertir cada fiesta en un examen, pero sí de mirar con criterio ¿qué mensaje recibe mi hijo? ¿Con quién comparte esa experiencia? ¿Se siente parte de algo o aislado?”. Porque en un momento de desarrollo tan relevante, la diversión puede convertirse también en oportunidad para reforzar lo que importa: valores, cultura, comunidad y salud emocional.



