Un nuevo curso. Nuevos retos. Nuevos sueños. Y mil oportunidades para llegar más alto.
Volvemos con ilusión, con ganas de aprender, de crecer, de compartir y de vivir juntos todo lo que está por venir.
En la Misa de inicio de curso, el P. Nathan Wayne L.C. , nuestro nuevo director, nos dejó una invitación del Evangelio que queremos guardar muy cerca del corazón durante todo este año: antes de mirar aquello que debemos corregir en el otro, miremos primero nuestro propio corazón.
Porque al final, lo verdaderamente importante no es solo todo lo que nuestros alumnos aprenderán este año, sino las personas en las que se convertirán.
Y nosotros queremos estar ahí.
Para caminar a su lado.
Para celebrar cada paso.
Para enseñarles a mirar al mundo con esperanza.
Y, sobre todo, para recordarles que nunca caminan solos.
Bienvenidos a casa, familia Everest.